dentro del primer día de mi experiencia rural aprendimos el valor de la humildad y la bondad de las personas, ya que nuestro camión sufrió dificultades técnicas y nos dejo a unos 5 kilómetros de nuestro destino, abrigándonos a caminar cargando todas nuestras cosas bajo el sol, sin embargo una pareja muy amablemente se detuvo a ayudarnos a llevar nuestras cosas en su camioneta y así la carga seria menor, al llegar al lugar incluso las familias tuvieron el detalle de recalentar la comida para que comiéramos ya que ya era algo tarde.
las variedades de maíz que se encontraba era impresionante, desde los que son completa mente blancos y suabes hasta algunos que por la especie son de color azul marino. así también hay moteados, amarillo intenso y duro, he incluso algunos tonos mas rosados.
el terreno de recolección de maíz era bastante extenso tanto que llevábamos carretilla tras carretilla llena de mazorcas de maíz hacia la casa, y durante los 5 días que piscamos por al rededor de 3 horas diarias no terminamos de recolectar el maíz de todo el campo de cultivo.
en nuestro segundo día de la experiencia rural aprendimos a trabajar de manera constante y con la mejor intención posible, deshacíamos toda la mañana, cosinabamos y convivimos con la familia, aprendimos a hacer tortillas con comal de leña y apresiamos la regadera de una manera que no habíamos echo antes...
trabajamos bajo el rallo del sol un rato para terminar algunos montones de milpa que dejamos inconclusos el día anterior y a continuación entramos a otro cuarto que se encontraba en la parte trasera de la casa, ahí en un comal de leña nos dedicamos a elaborar tortillas a mano.
la hija pequeña de la familia se llama Ana Laura y desde el primer día su actitud fue muy positiva hacia nosotras, llegaba del colegio esperando encontrarnos para platicar, y contarnos todo la que hacia en su colegio, así como jugar con ella a mil y un cosas diferentes en las cuales no teníamos un momento para descansar, fue divertido conocerla la queremos mucho.
la tercera mañana fuimos directo a la casa de la familia que nos toco y decidimos llevar esta ves nosotras el desayuno, nos llevaron a hacer las compras a huejotzingo, y regresamos a pishcar y a limpiar la casa.
el tercer día de la experiencia rural llevamos el desayuno en la mañana (compramos pan de dulce y 2 jugos de a litro) después de desallunar y conversar un poco nos dirigimos a la parada del autobús ya que iríamos a hacer el super a huejotcingo.dejando atrás a San Diego Buena Vista y dirijiendonos al mercado, al llegar primero fuimos a visitar a la hermana de la señora Miria la cual acababa de tener un bebe, después fuimos por el pollo y las verduras y frutas, luego a la heladería donde nos compro un helado a cada una, y después de vuelta a la parada del camión para que no nos fuera a dejar.
en el camión de regreso viajo con nosotras un lindo cachorrito cuyo destino era el del pueblo de San Juan Pancoac, en donde conocería a su nueva familia, al llegar a la casa hicimos la comida y fuimos a pishcar un poco mas hasta que llego Ana Laura del colegio y nos dedicamos a comer y jugar con ella a la gallinita siega, las escondidillas, etc.
el cuarto dia nos dedicamos a pishcar y recolectar todo el dia, ademas de cocinar y limpiar (diariamente) pero para ese dia ya nos llevavamos de maravilla con la familia y les teniamos un gran aprecio.
el cuarto día fuimos a recolectar tejo cote al fondo del terreno, a unos arboles muy mullidos en los cuales había de tenerse cuidado con los azotadores, la señora Liria nos enseño como recojerlos y nos pidió que los pusiéramos en los botes y cuando estuvieran llenos los vaciáramos en unas canastas ya que la medida de venta son dos botes llenos.
llenamos únicamente 2 canastas ya que estas eran bastante pesadas y debíamos dejarlas ahí para que mas tarde pasaran a recogerlas en una camioneta, sin embargo cargamos lo que equivaldria a una medida de venta de tejocote. fue divertido y nos dijeron que lo usan para hacer dulce de tejocote y que los comerciantes lo compran esperando que se duplique su valor en febrero y venderlo mas caro.
al final de ese día elaboramos las despensas que daríamos a las familias al día siguiente como forma de agradecimiento por habernos recibido toda la semana, y por la forma en que nos trataron.
el quinto día fue triste ya que fue el día en que nos despedimos de la familia, pero como agrade cimiento por habernos recibido durante toda la semana les llevamos una pequeña despensa junto con nuestras palabras de gratitud.

el quinto día fue el ultimo que estuvimos en San Diego Buena Vista y fue el momento de decir adios a todas nuestras familias darles las despensas y hacer la promesa de regresar en febrero.
nos reunimos en la iglesia de San Tiago para encontrarnos con nuestros compañeros que partieron a otras comunidades, ahí hicimos una reflexion de todo lo que había sido nuestra semana: lo que aprendimos, como vivimos, como fue la gente, que nos gusto, como nos sentimos, etc.
nunca olvidaremos todo lo que vivimos en nuestra experiencia rural, fue una semana en la que aprendimos a valorar todas las comodidades a las que estamos acostumbrados y acostumbradas, y que antes no apreciábamos ya que ni cuenta nos dábamos de lo que seria no tenerlas. la familia se porto increíble con nosotras y la llegamos a querer mucho.
para la irreflexión ver el vídeo:














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